Desde el Ministerio de Educación, durante septiembre y octubre se desarrollan una serie de talleres presenciales destinados a fortalecer la presencia de los AEC en la vida cotidiana de las escuelas, generando espacios de encuentro, reflexión y producción colectiva que combinan propuestas lúdicas, participativas y expresivas. La iniciativa es llevada adelante por el Programa de Convivencia Escolar y Buen Trato de la Subdirección de Acompañamiento Institucional, dependiente de la Dirección General de Bienestar Educativo.
Los Acuerdos Escolares de Convivencia son mucho más que un documento institucional. Constituyen una herramienta pedagógica que permite construir referencias compartidas, expresar valores y responsabilidades, establecer límites claros y promover formas democráticas de participación y resolución de las situaciones que atraviesan la vida escolar.
Por eso, hacer que los acuerdos cobren vida implica que sean conocidos, comprendidos y apropiados por toda la comunidad educativa. También supone habilitar espacios para revisar las prácticas cotidianas, reconocer desafíos y construir colectivamente nuevas formas de habitar la escuela.
Hasta el momento, los talleres alcanzaron a más de 150 supervisores, equipos directivos, docentes y estudiantes de escuelas secundarias orientadas de gestión estatal de la ciudad de Córdoba, quienes compartieron experiencias, recuperaron buenas prácticas y elaboraron estrategias para fortalecer la vigencia y visibilidad de los acuerdos como referencia común para la convivencia escolar.
La propuesta continuará durante lo que resta de septiembre y octubre, ampliando estos espacios de participación y construcción colectiva.
El ministro de Educación de la Provincia, Horacio Ferreyra, destacó la importancia de continuar fortaleciendo estos procesos y señaló: “Los Acuerdos Escolares de Convivencia constituyen una hoja de ruta para habitar las escuelas y seguir aprendiendo a convivir desde el respeto, el diálogo y la construcción colectiva”.
Por su parte, la secretaria de Fortalecimiento Institucional y Educación Superior, Claudia Maine, expresó: “Generar espacios de participación fortalece el protagonismo estudiantil y consolida prácticas democráticas que contribuyen al bienestar de toda la comunidad educativa”.
En tanto, María Lucía Kohan, subdirectora de Acompañamiento Institucional, destacó el sentido de estos espacios: “Los Acuerdos Escolares de Convivencia cobran sentido cuando dejan de ser un texto para transformarse en una práctica cotidiana. Hacerlos parte de la vida escolar supone habilitar la participación, fortalecer la corresponsabilidad y generar condiciones para que cada estudiante encuentre en la escuela un espacio de aprendizaje, cuidado y pertenencia”.
De esta manera, desde la Dirección General de Bienestar Educativo, el Ministerio de Educación continúa impulsando acciones que fortalecen la participación, el diálogo y los vínculos, promoviendo comunidades educativas donde los acuerdos no solo se conocen, sino que se construyen, se ejercitan y se viven cotidianamente.
